Arte de la Tierra


Por Fernando Silva

artesilvamexico@gmail.com

Las expresiones artísticas son el medio por el cual la mayoría de los creadores le otorgamos una importante contribución a la conciencia social, a la libertad, la igualdad, la dignidad y a los derechos humanos; teniendo en cuenta intereses, capacidades, preferencias, miedos, certezas, sentimientos y, por supuesto, sin discriminar.


En ese sentido y como excelente ejemplo, habrá que observar el Land Art (Arte de la Tierra). A finales de los años sesenta, del siglo XX, surgió esta actividad del arte contemporáneo en donde la disciplina de resolver creativamente el espacio abierto y la propuesta estética se entrelazó en una relación con el mundo urbano y la naturaleza que los determina. Lo substancial de Land Art es transformar el paisaje para que el espectador pase de ser observador pasivo a ser parte de la pieza.


Las propuestas se continúan presentando como ideas híbridas, elaborándose en espacios naturales y utilizando los materiales que se encuentran disponibles en el sitio y sin alterar el entorno, en una composición de arquitectura de paisaje y escultura estrechamente vinculadas. Así, autores como Robert Smithson trabajó la pieza Spiral Jetty (realizada en 1970 en Utah, U.S.A.) con rocas, tierra y algas para moldear una espiral que se adentra en el Gran Lago Salado, que dicho sea de paso, es el lago terminal más grande de Norte América.


Otros creadores en esta práctica fueron Walter de Maria y James Turrel, el primero, instaló 400 postes de acero en un espacio de poco menos de dos kilómetros cuadrados en el desierto de Nuevo México. Cuando hay tormentas eléctricas los rayos son atraídos por los pilares generando un asombroso espectáculo de luz y sonido. El segundo (Turrel) transformó el cráter de un volcán (en el desierto de Arizona) en un observatorio astronómico para percibir los ciclos del Sol y la Luna.


En contracorriente del arte conceptual, en el Land Art no hay mayor conflicto con el resultado. Es simplemente un enfoque que nos obsequian quienes realizan «El arte de la tierra» ya que el afán por destacar se integra a los procesos creativos y constructivos, así como a los proyectos de desarrollo de la obra. La trascendencia está en el hecho de preparar un escenario natural en donde las piezas se tornan en algo efímero, así, lo único que subsiste son los registros visuales y/o escritos documentados.


Cuatro aspectos a destacar: el primero es la intención de los creadores por estimular las emociones, los sentimientos y las sensaciones en el espectador, lo que le otorga a las piezas un significado extático e intuitivo. El segundo es que las creaciones no se realizan para ser ofrecidas al mejor postor, ni exhibidas en un museo, con lo cual se puede advertir el desinteresado propósito de mostrar las expresiones artísticas de manera libre y sin costo para el público. El tercero es que en los diseños podemos distinguir como se lleva una técnica escultórica a otras dimensiones y derivaciones; logrando transformar un montículo de arena, un campo de barras metálicas o la capacidad de ampliar nuestra manera de observar las cosas. Y el cuarto es el rasgo que comparten en el desarrollo de las piezas usando un mínimo de elementos expresivos y que se componen de planos geométricos.


Esta expresión es una emancipación artística que abraza el retorno de la creación en su forma pura, a la vez que se desliga de los círculos elitistas del mercado del arte, enfocándose en la sensibilidad y belleza de la cual se dotan las obras. Lo significativo, es la conexión con la naturaleza, por el simple hecho de que somos parte de ella.

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