El Banco de México, en capilla (1)



Ni la pandemia que, en su nueva intensidad, ha obligado a nuestras autoridades ha reaccionar con mayor ímpetu en sus recomendaciones para que la población tome las precauciones debidas y aplique las medidas de prevención contra el Covid-19, que nunca estará por demás recordar: lavarse las manos con frecuencia, quedarse en casa, mantener la distancia física, cubrirse nariz y boca al toser o estornudar y usar el cubre bocas, bueno, ésta última de aplicación selectiva, según de quién se trate.


Pues ni la pandemia, decíamos, ha sido capaz de contener o, al menos, moderar la avidez de nuestros legisladores por reformar el marco jurídico de todo, sin contemplaciones ni discriminación alguna, con lo que, no pocas veces, al clamor de la 4T, se han llegado a excesos que habremos de lamentar en el futuro próximo. Porque le damos la bienvenida a los cambios, cuando se trata de corregir errores o mejorar el contexto; pero cuando simplemente se improvisa, cuando sólo se trata de imponer el sello de la casa o cuando se hacen con dedicatoria, entonces las reformas ponen en riesgo el futuro del país.


A menos de una semana de que concluyera el primer período de sesiones del Congreso, el pleno del Senado de la República aprobó por 67 votos a favor, 23 en contra y 10 abstenciones, la reforma a la Ley del Banco de México en materia de captación de divisas, propuesta por senador Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política. Una muy polémica reforma para repatriar dinero y modificar las reglas del mercado de divisas, que ha generado severas críticas e inquietud en el sector financiero, empezando por las autoridades del banco central, además de preocupación en la Reserva Federal de los EUA.


Con esta propuesta, Ricardo Monreal hace a un lado la sensatez y mesura demostrada con anterioridad en otros casos de iniciativas polémicas y delicadas, en las que dio prioridad a la discusión, el análisis y la negociación sobre una aprobación al vapor. Porque en este caso, ni tiempo ni audiencia les permitió a los afectados para exponer sus puntos de vista. Vaya, ni una cortesía, ignorando del todo el carácter autónomo del banco central.


Entre los argumentos para justificar esta reforma, el senador Monreal afirmó tratarse de “una iniciativa de carácter social, que lo único que pretende es repatriar los dólares (a su país de origen)…y que el Banco de México pueda potestativamente incorporar los dólares como reserva nacional o internacional de México.” Negó que esta enmienda signifique una agresión a la autonomía del Banco de México ni que, con ella, haya “peligro de que se filtre el lavado de dinero.” Se hace justicia, señaló, a los migrantes mexicanos para que puedan cambiar sus dólares a precios más justos. Se resuelve el problema de miles de paisanos que pierden el valor de sus ahorros en dólares, agregaría.


En pocas palabras, lo que se pretende con esta enmienda es que Banxico compre dólares en efectivo, los excedentes captados en el país, que la banca comercial no logre colocar, directamente entre sus usuarios y clientes, o exportar a los países de origen, a través de sus corresponsalías. Y es que estas instituciones, de acuerdo a lo que establece la reforma, podrán recibir indiscriminadamente dólares, con la certeza de que siempre podrán vendérselos al banco central. De esta manera, los dólares en efectivo ya no se les van a acumular en sus bóvedas, como ahora sucede, por estar sujetos a estrictas medidas que impone la normatividad de anti lavado de dinero.


Ese tipo de operaciones sin control, es uno de los riesgos en que se coloca a las reservas internacionales del país, que ascienden a194 mil millones de dólares, ante la posibilidad de que Banxico, en compras por mandato de ley, adquiera recursos de origen ilícito, cuya sanción podría significar la congelación de sus reservas. A decir del sub gobernador del banco central, Gerardo Esquivel, algunas autoridades de EU, encargadas de la prevención de operaciones ilícitas, han expresado ya sus consideraciones en cuanto a este riesgo.


De acuerdo con el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, esta reforma representa, además, una amenaza no sólo para las reservas internacionales, sino también para los acuerdos de la institución con otros bancos centrales del mundo, como la Reserva Federal de EU (FED), además de afectarle, en su carácter de agente financiero del gobierno federal, pues una entidad financiera extranjera podría considerar que Banxico le entregue recursos de procedencia ilícita.


Todo un tema, que nos deja con profundas dudas sobre la necesidad de una reforma tan controvertida, con claros riesgos y muy cuestionados beneficios y que, por las prisas para su aprobación, sin debate ni dar tiempo a escuchar la opinión de expertos y afectados, nos lleva, inevitablemente, al sospechosismo de que pueda existir un beneficiario específico con esta reforma y que no se trata, precisamente, de nuestros paisanos y sus familias.


Y bueno, aunque la gravedad de la pandemia nos obliga a actuar con mesura, a ser prudentes en la celebración de las fiestas decembrinas, respetando las medidas de prevención recomendadas, no debemos dejar pasar la oportunidad de demostrar nuestro amor, cariño y afecto a todos nuestros seres queridos, amigos y familiares, ahora más que nunca. Tengan todos una muy feliz navidad.


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