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Engordar en tiempos modernos

CULTURA IMPAR

José Manuel Rueda Smithers

El ser obeso, no es ninguna mala manera de agradecerme los años.

Es que, y por curiosidad, imagino yo he pasado de delgado a gordo.

Poema Obesidad, de Vazquiano, Kevin Vázquez Castañón


¿Será una cultura cíclica? O tal vez mero conformismo. Lo cierto, es que las sociedades actuales, en casi todo el mundo, viven un proceso de aumento de peso que conlleva, no solo afecciones propias en el cuerpo, sino a una diversidad de problemas sociales cuyos efectos costarán trabajo de resolver en uno o dos lustros.


Primero, la Organización Mundial de la Salud, señala que casi 2 mil 100 millones de personas (30% de la población mundial), son obesas o tienen sobrepeso, de acuerdo con un análisis de datos de tendencias de 188 países. En 2016, hace apenas seis años, las estadísticas hablaban de mil 900 millones de gente con sobrepeso.


Por su parte, la OCDE refiere que quien encabeza la lista es Estados Unidos, pues casi cuatro de cada diez adultos tienen obesidad o sobrepeso, es decir, casi 40 por ciento; con 32.4 por ciento se ubica México y Nueva Zelanda pelea la tercera posición con 30.7 por ciento.


Nada mal para quienes comemos de todo por todas partes del país: no estamos en primer lugar.

Hace unos años, el periódico El País, de España, publicó algunos estudios respecto del problema que se vivía en ese entonces en la península Ibérica.


“Mientras el interés estaba centrado en la relación entre la contaminación (principalmente la atmosférica) y las principales causas de mortalidad en las sociedades desarrolladas (los procesos oncológicos y cardiovasculares), apenas se prestó atención a la vinculación de otros tóxicos con el sobrepeso. Pero la obesidad es ya una epidemia2, como destaca Javier Salvador, investigador del CIBERobn


Entre ellos se encuentran los llamados compuestos orgánicos persistentes (cop), sustancias químicas con elevada resistencia a la degradación, que se acumulan en la cadena alimenticia y que al ser liposolubles, se concentran en las grasas. Por ejemplo, los pesticidas organoclorados, como el DDT. “De su persistencia nos da una buena idea que todavía hoy lo detectamos en el 88% de la población cuando se prohibió en 1975”, comenta Salvador.


Las cosas no resultan mejores a pesar de la modernidad que el mundo va presumiendo.


Una investigación de la empresa Ipsos, donde entrevistó a 22 mil personas de 30 países, teniendo como referencia el peso previo a la pandemia de Covid y el que adquirieron a lo largo de un año, en 2021, y encontraron que fueron los mexicanos quienes más subieron de peso. En promedio unos 8.5 kilogramos por adulto. En Arabia Saudita no cantaron mal las rancheras, con ocho kilogramos, y les siguen Argentina, Perú y Chile con 7.9, 7.7 y 7.5 kilogramos respectivamente.


Tal vez sea una cuestión generacional la que influye y gana en la lucha por la vida sana, tal vez la pandemia, en fin pueden ser muchos factores. La pasividad de estar en casa hace que se consuma muy poca energía corporal y se haga el menor esfuerzo físico que ayude de alguna manera a los músculos a estar dinámicos.


Son tantas cosas que lo mejor es escuchar al mexicano: “sigue cenando, sigue cenando.


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