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Futurismo aspiracional

Miguel Tirado Rasso

mitirasso@yahoo.com.mx


En la carrera por la silla del águila de 2024, cuyo banderazo de salida se dio en el mes de julio de este año con el destape de 6 aspirantes a la candidatura presidencial por Morena, al menos dos, otros no tanto, que se consideran con arrestos suficientes para contender en la competencia y, con la venia del señor, han decidido aplicar, en el desempeño regular de sus funciones oficiales, algo que, sin distraerles o desviarles de sus deberes, les permita difundir mensajes sobre sus inquietudes políticas del futuro. Algo parecido a actos anticipados de campaña, pero bien encubiertos para no incurrir en delitos electorales, porque, eso está penado y los sacaría de la competencia.

Así, por un lado, vimos a nuestro canciller, Marcelo Ebrard, realizar una profusa difusión de comentarios y fotos de sus encuentros con diversos líderes mundiales, durante su participación en la cumbre del G20, en Roma, en octubre pasado. Pocos días después, acompañando al presidente Andrés Manuel López Obrador, le tocarían también reflectores, aunque esta vez más discretos, cuando nuestro mandatario presidió el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Dos oportunidades que el canciller aprovechó para una proyección más allá de nuestras fronteras y de lo que estrictamente correspondería a las funciones de su cargo, que, sin embargo, quedarían justificadas por las responsabilidades propias de la cancillería.

Unas semanas después, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, incursionaba en medios internacionales. Un artículo publicado en la revista inglesa The Economist, una entrevista a la radiodifusora BBC de Londres y una entrevista para el suplemento español, El País semanal, representarían los primeros pasos de la Dra. Sheinbaum para su lanzamiento extraterritorial. Nada de llamar la atención, realmente, pues en sus funciones cabe la promoción de la ciudad que gobierna para atraer inversiones y turismo extranjero. El detalle estuvo en que la promoción quedó, si es que la hubo, opacada por el tema de la imagen y actuación del personaje. Pero, a fin de cuentas, nada grave.

En el futurismo aspiracional que comparten los dos funcionarios mencionados, habría que incluir uno más, el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal, quien, sin el aval de Palacio y sin su venia, se ha lanzado por la libre, todavía dentro de Morena, expresando abiertamente su interés e intención en que se le incluya en el exclusivo club oficial de las corcholatas.

El senador procura promover su posicionamiento a nivel nacional y, como su trabajo es hacer política, buscar acuerdos, sumar voluntades y formar alianzas para alcanzar mejores resultados en su labor legislativa, todo esto le viene como anillo al dedo para que su “campaña” quede envuelta en sus funciones como representante popular y evite suspicacias, aunque haya eventos en que sus propósitos futuristas son evidentes.

El fin de semana pasado, el senador Ricardo Monreal tuvo una buena cobertura mediática, con motivo de un encuentro con estudiantes de la Universidad de Monterrey y de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Una oportunidad para enviar mensajes hasta la capital, insistir en su participación en la carrera presidencial y opinar sobre temas sensibles como el método para elegir al candidato presidencial de Morena.

Monreal es, por mucho, el que con mayor apertura y frecuencia habla sobre sus aspiraciones futuras y el que, si bien, cuidadoso, expone sus puntos de vista que no coinciden, necesariamente, con los del gran elector de Palacio. El senador es cada vez más arriesgado en sus afirmaciones. Sobre la encuesta, que en Morena y en Palacio ya se ha dicho que será el método para elegir al candidato, opina que es un método desgastado en el que no confía ni en los que las hacen. A él ya le tocó sufrirla en el 2018, cuando pretendió competir por la jefatura de Gobierno de la CDMX y lo mandaron, sin más explicaciones, hasta un cuarto lugar. Por eso ha dicho: “Si no hay apertura hay ruptura, si hay imposición hay división”.

El senador insiste en que la designación se haga vía elecciones primarias, “para sacudir la duda, la suspicacia, el favoritismo (y) la imposición”. Sobre el partido oficial, ha señalado, que está muy dividido. Que sobrevive porque está colgado del presidente de la República. Y que, si las reglas de la elección interna se abren, se quedará, pero si no abren, “vamos a ver”, palabras que permiten cualquier interpretación. Tiene muy claro que no está en las preferencias de quién habrá de tomar la gran decisión y que el tiempo corre en su contra. Habrá que ver, como él dice, cuánto tiempo aguantará esta esgrima retórica antes que se de la ruptura, y el senador rompa filas.

Al tiempo.

Diciembre 2 de 2021


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