Industrias contaminantes y corruptas, las principales responsables del daño al planeta



La llamada «Era digital» también conocida como «Era de la Información o Revolución Digital» ha transformado a las sociedades promoviendo dinámicas con cambios sustanciales en la manera de ponderar la conducta, el lenguaje y las relaciones humanas, vinculando a muchas personas —particularmente jóvenes— a través de relaciones multilaterales de comunicación (simultáneas y muy participativas) pero, lamentablemente no presenciales.


La era digital se caracterizó en su primera etapa por la presencia de mainframes en las empresas e instituciones gubernamentales, así como la expansión de las computadoras personales; la segunda etapa, alrededor de 1995, se distinguió por la conexión a través de Internet y el surgimiento del ciberespacio; la tercera etapa fue con la aparición del comercio electrónico y las redes sociales y la cuarta etapa es la «cibervida» con un uso mayor de aplicaciones (apps) que «resuelven» las necesidades de los usuarios y proporcionan múltiples experiencias, de las más graves, la dependencia, la desinformación y el control.


A partir del caos producido por la pandemia SARS-CoV-2 (COVID-19) la cuarta etapa se incrementó, lo que agravó una vulgar y putrefacta coyuntura: las fakes news. Tan sólo un ejemplo. Desde la década de los 70´s del siglo XX, diversos grupos ecologistas subrayaron su creciente intranquilidad por el progresivo deterioro hacia el medio ambiente y el agotamiento de los recursos naturales que generaban las industrias, preocupación que afecta a todo el planeta y que aún en la actualidad, muchos países no la admiten aduciendo que el término Medio Ambiente, puede tener interpretaciones más o menos extensas e incluso suponer diversos conceptos, con variada amplitud, según quién y con qué objetivo los maneje. Entonces, para «justificarse» muchos gobernantes confabulan con los dueños de esas monstruosas fábricas, generando «información» tergiversada —bajo el amparo de la libertad de expresión— y, con ello, pretender evadir sus responsabilidades y continuar, sin mayor culpa, la devastación que generan a la Tierra, lo que va en contra de la ética, además de ser brutales actos de perversión y de corrupción.


De acuerdo con el informe publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) «Environmental Outlook to 2050. The Consequences of Inaction» (Perspectivas ambientales de la OCDE hacia 2050: consecuencias de la inacción) afirma que se producirán secuelas medioambientales nefastas si la economía mundial continúa con su modelo actual. Bajo esta circunstancia, la publicación digital Green Biz recoge diez efectos medioambientales más alarmantes que generan las grandes industrias:


Energía. La demanda energética mundial será un 80 por ciento mayor en 2050, y sin un cambio en las políticas, el 85 por ciento de esta energía procederá de los combustibles fósiles.


Emisiones. Las emisiones de gases a la atmósfera se incrementarán en un 50 por ciento, por lo que la concentración de gases de efecto invernadero podría alcanzar las 685 partículas por millón, cuando los científicos establecen que 450 ppm ya exponen al planeta a las graves consecuencias climáticas.


Temperatura. Si no se producen cambios en la gestión económica y política, el planeta experimentará un aumento de temperatura de hasta seis grados en 2050, sobrepasando con creces el máximo de dos grados de aumento sobre la temperatura actual que los científicos establecen como seguros.


Biodiversidad. La biodiversidad terrestre se reducirá en un 10 por ciento en 2050, con notables pérdidas en diversas latitudes del mundo.


Bosques. Esta reducción de la biodiversidad vendrá dada especialmente por el descenso de la masa forestal que se espera para entonces. Un estudio de las Naciones Unidas relativo a la Economía y a los Ecosistemas y Biodiversidad estima que la reducción de los bosques generará una pérdida económica de hasta cinco trillones de dólares anuales.


Agua. Si la demanda mundial de agua se incrementa lo esperado (un 55 por ciento) el consumo industrial será un 400 por ciento mayor que la actual, lo que implicará que el 40 por ciento de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua.


Contaminación del Aire. La OCDE advierte que se convertirá en la primera causa de mortalidad prematura, especialmente en la India y en el resto de países industrializados.


Residuos. Alrededor de 1,400 millones de personas seguirán sin acceso al agua y a la sanidad básica dentro de 40 años, y la contaminación del agua, tanto en la dedicada a consumo humano como agrícola, empeorará en todas las regiones, intensificando las enfermedades y el daño a la biodiversidad acuática.


Salud. En los países que no forman parte de la OCDE aumentará el riesgo de exposición a productos químicos tóxicos, puesto que las medidas de seguridad son insuficientes y se producirán más productos de este tipo.


PIB. Esperar a tomar medidas para mitigar estos efectos medioambientales significaría un aumento de hasta el 50 por ciento de estas consecuencias, mientras que actuar inmediatamente para reducir las emisiones en un 70 por ciento para 2050 supondría el 5.5 por ciento del PIB global cada año.


Hay que hacer conciencia e instar a los gobiernos, industriales y a las sociedades para adoptar medidas medioambientales, incluyendo leyes que obliguen al pago de tasas e impuestos por la contaminación, eliminando los subsidios a las energías fósiles, valorados entre 45.000 y 75.000 millones de dólares anuales tan sólo en los países miembros de la OCDE.


Habrá que empeñarnos por hacer del planeta un lugar limpio, que no se vea gravemente afectado por el impacto de la industria, así como fortalecer las iniciativas que procuran reducir tan lamentable huella ecológica.


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