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La reforma eléctrica de AMLO pone tensión en la relación con EEUU

El gobierno de Estados Unidos, señaló un comunicado, tiene “verdaderas preocupaciones por el posible impacto negativo” en las empresas e inversiones estadounidenses

El plan de México para favorecer a las plantas estatales de generación eléctrica y limitar las ventas de energía de proyectos privados construidos por extranjeros podría afectar las inversiones estadounidenses en el país, dijeron funcionarios durante conversaciones bilaterales esta semana.


De acuerdo con comunicados emitidos el viernes, el gobierno de Estados Unidos tiene “verdaderas preocupaciones por el posible impacto negativo” en las empresas e inversiones estadounidenses.


“En cada reunión transmitimos expresamente las verdaderas preocupaciones del gobierno de Biden-Harris sobre el posible impacto negativo de las reformas energéticas propuestas por México en la inversión privada estadounidense en México”, de acuerdo con un comunicado de la secretaría de Energía de Estados Unidos, Jennifer M. Granholm. “La reforma propuesta también podría obstaculizar los esfuerzos conjuntos entre Estados Unidos y México relacionados con las energías limpias y el clima”.


El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que recibió una lista de las empresas estadounidenses y canadienses que han manifestado su inconformidad, y señaló que “si consideran que hay una injusticia, se revisan los casos”.


Granholm manifestó que “se me garantizó que México está comprometido a apoyar las energías limpias y a resolver las actuales disputas con los proyectos energéticos dentro del marco de la ley”.


El año pasado, López Obrador propuso una reforma constitucional para restringir las ventas de electricidad de las empresas generadoras privadas y favorecer a la compañía estatal mexicana.


El proyecto de ley que López Obrador presentó en octubre cancelaría los contratos mediante los cuales 34 plantas privadas venden electricidad a la red nacional. La iniciativa también declararía “ilegales” a 239 otras plantas privadas que venden energía directamente a clientes corporativos en México. Casi todas esas plantas operan con fuentes de energía renovables o con gas natural.


La medida también cancelaría muchos contratos a largo plazo de abastecimiento de electricidad y programas de compras preferenciales de energía limpia, lo que a menudo afecta a empresas extranjeras.


El plan coloca a las plantas termoeléctricas que utilizan gas natural casi al final de la fila —apenas delante de las plantas estatales que utilizan carbón— en cuanto al derecho a vender electricidad a la red, a pesar de que la producen 24% más barata. Las termoeléctricas estatales que queman combustóleo tendrían preferencia sobre las plantas eólicas y solares.


El plan garantiza a la compañía eléctrica estatal una participación de mercado de al menos 54% , aun cuando el acuerdo de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá prohíbe que se favorezca a las empresas locales o gubernamentales.


Por su parte, a principios de año, la influyente revista británica The Economist, realizó una fuerte crítica en contra del plan del gobierno mexicano para que la Comisión Federal de Electricidad (CFE), encabezada por el cuestionado Manuel Bartlett, tenga el control de más de la mitad de la generación de energía eléctrica en el país.


A través de un extenso artículo titulado Las reformas energéticas de México dañarán la economía y el estado de derecho, el medio británico señaló que el mandatario mexicano ha insistido en que la situación eléctrica en el país es terrible y no hay tiempo que perder, por lo que “las enmiendas constitucionales que ha presentado al Congreso ‘rescatarán’ a México” regresando a las medidas que se implementaron en la década de los 70.


Y es que a consideración del semanario, la reforma del 2013 que llevó a la liberalización del mercado eléctrico fue un éxito enorme al conseguir a través de las subastas eléctricas, los precios más bajos y ayudó a impulsar el crecimiento de la industria mexicana, especialmente de las maquiladoras, o plantas manufactureras extranjeras.


Es por eso que consideró, la iniciativa de López Obrador ocasionaría que la electricidad sea más sucia y cara.


“Los planes del señor López Obrador suponen una grave amenaza, no solo para la economía sino también para el estado de derecho. En su forma actual, al menos, haría que la electricidad sea más sucia y más cara, al tiempo que daña la confianza de los inversionistas y socava a las instituciones encargadas de mantener a raya a un gobierno arrogante”, aseguró la importante publicación.


The Economist resaltó que López Obrador es un líder populista que ve al Estado como el pilar de de la economía y a la energía como la industria líder en México, por lo que busca revertir las reformas de los últimos años y restaurar las empresas estatales de petróleo y energía para que tengan una primacía completa.


“El problema es que la liberalización de la generación de energía, en particular, ha sido un éxito enorme. Las empresas a las que se les permitió comprar su propia energía a proveedores privados en lugar de a la empresa estatal de electricidad, Comisión Federal de Electricidad (CFE), disminuyeron el precio. La energía que la propia CFE compró en una subasta a empresas privadas de generación fue una de las más baratas del mundo. En 2014, la electricidad costaba más en México que en China y Brasil, según el Banco Mundial; solo dos años después, la energía de México era la menos costosa”, apuntó el medio.



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