La vuelta al mundo en 80 aportaciones

Por Carol Perelman

@carol_perelman


El mundo es uno y el virus ha sido el mismo, pero las acciones que cada país tomó; su gente, su comunidad científica, su infraestructura en salud y su gobierno, aportaron distintas enseñanzas, que han servido para robustecer la respuesta del resto. La interconexión entre las personas no sólo fue evidenciada por el virus mismo, sino también por los aprendizajes, la colaboración y la comunicación en pleno siglo XXI.


Hace exactamente 149 años, un 7 de noviembre de 1872, el escritor francés Julio Verne comenzó la publicación en partes del libro que lleva al caballero británico Fogg y a su audaz ayudante Passepartout a través de contratiempos, aventuras inesperadas y diversos continentes para completar una apuesta y mostrar las ventajas de los medios de transporte de la época: dando la vuelta al mundo en 80 días. De la misma forma, hoy 7 de noviembre de 2021, daremos una vuelta al mundo reconociendo aquellos 80 retos, éxitos y fracasos en diferentes tiempos y diversas latitudes durante la pandemia; en que el paso por cada país nos ha proporcionado un cúmulo fundamental de experiencia y lecciones, integradas todas ellas en nuestro conocimiento actual colectivo sobre la COVID-19, de nuestra historia pandémica aún escribiéndose.


Así que tal como se describe en la novela en cuestión, empezamos esta gira por el Globo Terráqueo viajando hacia el este y empezando por Gran Bretaña. Comencemos.


Gran Bretaña fue un país que aportó con ser el primero en occidente en autorizar una vacuna contra COVID-19, la de ARNm por Pfizer-BioNTech el 2 de diciembre de 2020 (1) y el primero en comenzar su aplicación unos días después (2) comenzando con ello a cambiar el curso de la pandemia. Asimismo, fue el primer país en autorizar el primer medicamento antiviral oral, el Molnupiravir de Merck el 4 de noviembre de 2021 (3) marcando el inicio de una nueva era en el manejo de los pacientes. También, Gran Bretaña fue el primer país en detectar una variante de preocupación, la B.1.1.7 luego nombrada Alpha por la Organización Mundial de la Salud; variante que se confirmó era entre 40-80% más contagiosa que el coronavirus original salido de Wuhan(4). Situación que hizo que se modificara el protocolo autorizado del esquema de vacunación ampliando los intervalos entre vacunas, a 12 semanas en vez de las 3 semanas recomendadas por Pfizer, medida que resultó acertada y con mejores resultados que lo reportado por la farmacéutica en los estudios clínicos (5). También, de ese país vimos el primer tuit que usó el término “long COVID” para describir los síntomas persistentes de quienes sobrevivían a la infección, acuñado por la arqueóloga Elisa Perego (6). Y finalmente, la vulnerabilidad cobró una cara distinta cuando su Primer Ministro, Boris Johnson fue el primer jefe de estado en requerir cuidados intensivos a causa de COVID-19 en abril de 2020, provocando un cambio en el discurso y las políticas de salud pública de aquél país (7). Pero de lo que más recordaremos de Gran Bretaña, además de la gran lección de que las vacunas son necesarias pero no suficientes, y que a pesar de su alto porcentaje de vacunación han visto un aumento de casos por la liberación de medidas a partir del llamado “Día de la Liberación”, 19 de julio( 8), es el gran aporte de Sarah Gilbert, ya hasta convertida en figura de Barbie por ser gran inspiración (9), quien al frente de la vacuna de Oxford-AstraZeneca, desarrolló la vacuna presente en el mayor número de países del mundo (10).


Seguimos con España, de donde supimos por primera vez, gracias al estudio CombiVacS, que la mezcla de vacunas Oxford-AstraZeneca y Pfizer-BioNTech era segura dando flexibilidad en el proceso de vacunación (11).


De Francia surgió uno de los temas que causó las primeras controversias y posiblemente desencadenó el inicio de la infodemia cuando el médico Didier Raoult dijo, en marzo de 2020, que la hidroxicloroquina junto con la azitromicina eran efectivos para tratar pacientes con COVID-19, observación en 24 de sus pacientes y que luego fue demostrada como falsa (12). La tampoco alentadora noticia fue la interrupción del desarrollo de la vacuna de ARNm por Sanofi luego de que Moderna y Pfizer mostraron resultados positivos de sus candidatas (13), aunque en este frente la farmacéutica francesa Valneva es la única europea en tener una vacuna de virus inactivado contra COVID-19 que parece tener excelentes resultados (14). De Francia supimos que el gobierno podía poner restricciones estrictas en el acceso a los cafés, restaurantes y demás establecimientos para promover la vacunación, medida que levantó protestas pero que logró su cometido y también elevó el porcentaje de vacunados en la población (15).


De Italia supimos que la pandemia no estaba limitada a Asia (16) , que los sistemas de salud podían saturarse (17), que había que agradecer a los trabajadores de la salud (18) y de las primeras autopsias analizadas, que COVID-19 era una enfermedad multisistémica (19) e iba más allá de la afectación de los pulmones; que el virus en muchos de los casos causaba trombos y los médicos comenzaron con tratamientos con anticoagulantes (20) . Y también de Italia supimos sobre esa condición rara pero presente en algunos casos pediátricos luego de recuperarse de la fase aguda de COVID-19 similar al Síndrome de Kawasaki, llamada MIS-C (21).


De Suecia aprendimos lo que no se debía hacer; su estrategia inicial de dejar correr al virus sin aplicar medidas de encierros resultó equivocada y con alto riesgo en vidas humanas comparada con la situación que vivieron sus países vecinos (22) . También de Suecia, específicamente del Instituto Karolinska comprendimos el papel tan importante de los linfocitos T en la lucha contra COVID-19, y no tanto de los anticuerpos (23) .


De Alemania agradecemos que es quien alberga dos actores importantes durante la pandemia; por un lado el repositorio de secuencias genómicas del SARS-CoV-2, GISAID, gracias a la cual se ha rastreado la evolución del virus con casi 5 millones de secuencias reportadas (24) y a la farmacéutica BioNTech que invirtió en el desarrollo de la tecnología de ARNm para producir vacunas gracias a la persistente labor de la científica húngara Katalin Karikó tras décadas de investigación (25). Y dentro de este mismo tema, fuimos testigos de cómo la empresa farmacéutica alemana Curevac no mostró los resultados esperados de su vacuna de la misma plataforma y tuvo que regresar al laboratorio para perfeccionarla (26) . Pero quizás uno de los más grandiosos sellos que Alemania tuvo desde el inicio de la pandemia fue el liderazgo de su Canciller Angela Merkel, siendo científica de formación, mantuvo un discurso claro, honesto, consistente y basado en ciencia; vimos las ventajas de tener políticos con pensamiento científico( 27).


De Dinamarca supimos que el coronavirus podía no solo infectar a otros mamíferos, sino que además éstos podían integrarse en la cadena de contagio, cuando personal de granjas de visones se enfermaron de COVID-19 por animales que dieron positivos al virus y habían adquirido el SARS-CoV-2, la amenaza a la población era inminente y el gobierno decidió sacrificar parte de esta industria productiva (28) . Dinamarca nos enseño el beneficio de hacer pruebas controlando la epidemia con un enfoque de detección de casos y rastreo de contactos, fue de los países que más pruebas hizo (29). Su Primera Ministra, Mette Frederiksen desde un inicio habló a los niños, los incluyó en el discurso oficial dirigiendo un mensaje específicamente a ellos (30).


Fuimos testigos de cómo Bélgica tomó en serio la confirmación de que el virus que causa COVID-19 se propaga principalmente por vía aérea, y no por fomites como se pensó en un inicio, y obligó a los establecimientos a tener un monitor de bióxido de carbono a la vista para dar confianza a sus clientes y visitantes sobre la calidad del aire del entorno (31).


De Rusia entendimos que ser productor de una vacuna no necesariamente significaría que en ellos mismos la usarían ya que a pesar de tener al Instituto Gamelaya con Sputnik V tienen una baja proporción de población vacunada y por lo pronto un dramático aumento de casos hacia el invierno de 2021(32).


De África fuimos testigos de la inequidad en la distribución de vacunas teniendo hoy a más de la mitad de la población mundial con al menos una dosis de vacuna pero algunos países africanos con menos del 1 por ciento de su población vacunada (33). También conocimos la segunda variante de preocupación, B.1.351 luego denominada Beta, capaz de evadir con efectividad algunas vacunas, razón por la cual se frenó la vacunación con AstraZeneca en el país sudafricano (34). Y del archipiélago africano Seychelles entendimos cómo una población con alta proporción de vacunados podía tener casos confirmados, infecciones por irrupción, debido a la variabilidad en la eficacia de las vacunas administradas (35). También de África comprendimos que la densidad poblacional es un factor importante en la transmisión siendo que a pesar de tener un sistema de salud frágil ha sido el menos golpeado en casos por COVID-19 en parte también por su experiencia en el control de otras epidemias recientes (36).


De Israel entendimos la diferencia entre eficacia y efectividad de una vacuna, siendo que la eficacia es la reportada luego de los estudios de fase 3, estudios en condiciones controladas, mientras que la efectividad se observa a nivel poblacional. Este país de 9 millones de habitantes aplicó a su población la vacuna Pfizer a través de sus sistema de salud social bien organizado pudiendo proveer de información casi en tiempo real sobre la efectividad de esta vacuna (37) pero también mostrándonos como con el tiempo, la inmunidad va decayendo (38) dando paso a infecciones por irrupción aunque estas seguían evitando complicaciones y muertes por COVID-19. Es por ello que Israel inició con la aplicación de terceras dosis como refuerzo (39) . Pero además, Israel fue pionero en la vacunación en menores de edad y enseñó al mundo la efectividad de la vacunación en adolescentes (40).


También de Israel aprendimos cómo la propagación del virus sucede en los colegios si no se implementan medidas como uso de cubrebocas y la ventilación abriendo ventanas ya que fue de los primeros países en retornar a clases en medio de una ola sin ningún tipo de restricciones y viendo un incremento en casos confirmados como consecuencia (41). Y finalmente, Israel fue el primer país en otorgar un pasaporte verde de inmunidad a sus ciudadanos y con él permitir la entrada a los establecimientos y promover la vacunación (42). Eventualmente también de Israel veremos avances en investigación tanto en vacunas contra COVID-19 orales (43) como en nuevas moléculas para tratar a las personas enfermas, avances importantes que se logran a través de plataformas de ciencia abierta (44).


India fue la cuna de la cuarta variante de preocupación y la ahora dominante por su tan alta transmisibilidad. Esta variante B.1.617.2, Delta, surgió luego de la sensación de seguridad por la falsa percepción de haber llegado previamente a una inmunidad de grupo, por las reuniones masivas en mítines políticos y los festejos multitudinarios del Kumbah Mela (45). De India aprendimos que cuando un gobierno con más de mil millones de habitantes implementa su plan de vacunación, puede llegar a vacunar a 20 millones de personas en un solo día (44), y que el tener la infraestructura para producir su propia vacuna puede hacerla líder en la solución de esta pandemia, con Covaxin, su vacuna de virus inactivado producida por Bahrat Biontech ya autorizada por la OMS (46) y siendo Serum Institute uno de los proveedores más importantes del mundo, del mecanismo COVAX, al maquilar la vacuna de AstraZeneca bajo el nombre de Covishield (47) .


De China surgió el actor principal de esta saga, el nuevo coronavirus, y fueron quienes avisaron de su existencia el 31 de diciembre de 2019, compartieron su experiencia en el manejo de los pacientes con las crecientes neumonías atípicas, publicaron su secuencia genómica diez días después mostrando que era un patógeno no conocido por el ser humano y dando las herramientas para que científicos de todo el mundo comenzaran a estudiarlo (48). Y ante ese inicio, fuimos testigos de la implementación de medidas estrictas no medicamentosas para el control de la epidemia, como fue el encierro de la ciudad de Wuhan (49) así como la construcción de un hospital para atender los casos severos en tan solo diez días hábiles (50) y la efectividad del uso de cubrebocas para la población (51) . De China salió la confirmación de que la transmisión de este virus era de persona a persona luego de que una familia viajara y confirmara nuevos casos en personas que no habían estado en la Provincia de Hubei (52) . También de China tenemos varias vacunas aplicándose en el mundo, dos de ellas de virus inactivado y autorizadas por la OMS y la Cansino de vector viral y de la cual tenemos menos información (53). Aún está en duda el origen del virus SARS-CoV-2, muchas investigaciones buscando su inicio se han centrado en encontrar evidencia sobre la zoonosis que pudo haberse dado de algún murciélago a través de un intermediario aún desconocido (54). Finalmente de China también hemos aprendido lo que significa control pandémico con estrategia de zero-COVID, viendo como cierran pueblos enteros al detectar apenas un caso, una estrategia con enfoque de erradicación (55) . Recordaremos de China al médico Dr. Li Wengiang que perdió la vida a días de que trató de avisar al mundo sobre el descubrimiento de este virus en algunos mortal (56).


De Singapur comprendimos que las mujeres embarazadas tenían mayor riesgo de complicaciones por COVID-19 pero que los bebés al nacer tenían anticuerpos, que estos pasaban por la placenta (57).


De Taiwán entendimos que se podía controlar la pandemia sin que sufriera la economía (58).


De Nueva Zelanda comprendimos la virtud de ser isla y de tener cerradas las fronteras para lograr en casi dos años de pandemia un total de 32 muertos por COVID-19, en total (59).


De Japón aprendimos cómo se puede hacer un evento mundial como las Olimpiadas a pesar del aumento de casos a través de la realización de pruebas diarias y control estricto de acceso (60). Y de cómo las empresas pueden apoyar en el esfuerzo de vacunación obligando a sus empleados a vacunarse en un país con alto porcentaje de personas en contra de las vacunas contra COVID (61). Y comprendimos el tiempo de incubación de la enfermedad de COVID-19 al tener a los pasajeros del crucero Princess varados en cuarentenas en las costas (62). Finalmente de Japón conocimos la virtud de hacer pruebas al ingreso de pasajeros al detectar la variante Gama en un viajero que llegaba de Brasil (63).


Recordemos que el cruce del señor Fogg y Passepartout por el Océano Pacífico desembocó en Nueva York, similar a cómo el virus arribó a América convirtiendo por un rato a la Gran Manzana en el epicentro de la pandemia; pero a modo de incluir a Sudamérica comenzaré la travesía primero por el Hemisferio Sur.


De Argentina vimos cómo la temporada de influenza de 2020 fue inexistente gracias a las medidas contra COVID-19 (64) y fue el primer país en comenzar la vacunación, y luego la producción, de la vacuna SputnikV fuera de Rusia ayudando a comprender más sobre esta vacuna (65) .


De Brasil vimos cómo un gobierno con mensajes encontrados e inconsistentes, negando a la ciencia y confundiendo a la población se tradujo en un alto número de casos y muertes por COVID-19 (66) . También de Brasil surgió la tercera variante de preocupación, P1 o Gama (67) que por su cúmulo de mutaciones logró evadir la inmunidad natural que muchos tenían causando reinfecciones en la región de Manaos (68).


De Perú conocimos la variante Lambda que nos dio varios encabezados y notas periodísticas pero que a nivel global su impacto se limitó al país andino y por su comportamiento permaneció en la categoría de variante de interés (69).


En Chile vimos cómo la experiencia en la implementación de los programas de vacunación hizo que en solo 8 semanas un tercio de la población tuviera al menos una dosis de vacuna, fue uno de los países con la campaña más exitosa en términos de ritmo de vacunación per cápita (70) y donde la vacuna CoronaVac fue puesta a prueba.


De Cuba entendimos que el aislamiento lleva a la independencia vacunal con 4 vacunas desarrolladas en la isla para proteger a su población, comenzando desde los niños a partir de 2 años (71).


Luego de que México tuvo 14 meses los colegios a distancia entendimos que sí podían permanecer abiertas siempre que se sigan las medidas de cuidado y prevención (72). México es de los países con más vacunas autorizadas para uso de emergencia, más de 8 contando a: Pfizer-BioNTech, Moderna, Johnson&Johnson, Oxford-AstraZeneca, CoronaVac (SinoVac), CanSino, Sputnik V, Covaxin, y en proceso de agregar Cadila y Abdala (73) y es el país con más personal de salud fallecido en su lucha contra la COVID-19 (74).


Estados Unidos encabeza la tabla de más fallecidos por COVID-19 (75) en el mundo a pesar de tener líderes como el Dr. Fauci que se volvieron héroes de la pandemia incluso creando conceptos como el “Efecto Fauci” por la cantidad de jóvenes decidiendo estudiar carreras científicas o médicas a raíz de la pandemia (76) y gracias a su seguimiento conocemos el impacto que las estrategias de uso de cubrebocas ha tenido en la propagación del virus según los requerimientos de cada estado donde la política jugó un papel claro en la evolución de la pandemia según la inclinación política estatal (77). Tanto por sus universidades, hospitales e instituciones haciendo investigación académica como las empresas y corporaciones de investigación de campo, Estados Unidos ha sido una de las fuentes principales de producción de información y conocimiento en torno a COVID-19 en el mundo (78).


Gracias al esfuerzo del gobierno de Estados Unidos, fuimos testigos de la colaboración entre asociaciones, industria, academia e instituciones para agilizar el acceso a material de protección personal, y el desarrollo de vacunas y medicamentos contra COVID-19, un esfuerzo que ha marcado las distintas etapas de la pandemia gracias a empresas como Moderna, Merck, Pfizer, y demás agencias gubernamentales (79).


De Canadá aprendimos que los contratos vacunales no equivalen a vacunas en brazos, era el país con más dosis apalabradas per cápita pero no necesariamente aplicadas (80).


Y así termina nuestra vuelta al mundo en 80 de las incontables aportaciones respecto a COVID-19 que sin duda seguirán multiplicándose, no sin antes recordar que a su llegada al elegante Reform Club en Londres, el lúcido Phileas Fogg había ganado un día y con ello completado la presea sin ninguna discusión. De la misma forma, esperemos que con este arsenal de aprendizajes tengamos como humanidad las herramientas para ir un paso avante; adelantados a lo que aún nos falta y con ventaja frente a las futuras pandemias, ya que los testimonios de ésta por COVID-19, los aciertos y errores, deberán servir de experiencia para perfeccionar las decisiones, en robustecer las estrategias y asegurar mejores desenlaces.


Si no, no valió de nada este trayecto.


Como lo dijo el mismo Julio Verne, “La ciencia esta hecha de errores, pero son errores que han valido la pena cometer, porque poco a poco estos nos acercan a la verdad”

Que así sea.



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