Lo negado a médicos, se da a quienes no estarán involucrados en las clases

No son personal que verá a alumnos, pero ya se vacunaron. Tampoco es que haga labor administrativa constante en las escuelas, pero ante la premura de reanudar clases, lo que se negó a doctores de hospitales “porque no eran de la primera línea de combate al COVID”, se hizo con mucha soltura al grado de que en Canal 11, porque es del Politécnico, la vacunación fue masiva, sin considerar el tipo de actividad que se realiza o el nivel de exposición.

La premura impidió cruzar padrones, de allí que profesores que ya se había vacunado por edad, fueron convocados nuevamente a inscribirse en la inmunización emergente en el sector educativo. Esa es la tónica inicial del apresurado regreso a clases: un bolo de vacunas que, por supuesto, cubrió a los profesores que tendrán las clases presenciales a su cargo, pero que se propagó a quienes en realidad no estarán expuestos a los alumnos.


Las vacunas en el sector educativo fueron sencillamente un bolo: UNAM e IPN inmunizaron masivamente, constató Crónica con personal de ambas instituciones. “¿Y ves alumnos?”, se le pregunta a una joven de 26 años, que realiza labores de diseño, “No y creo que seguiré trabajando desde casa mucho tiempo todavía”.


En ambos casos, es evidente que el bolo incluyó a personal que no estará ligado en forma alguna a la reanudación de clases. El Canal 11 de TV es el más claro ejemplo de ello. Allí sí, administrativos, intendencia, todos los que eventualmente tengan una credencial educativa, aún siendo muy jóvenes, se han visto con la fortuna de que se les asignó una vacuna, lo que también fue corroborado por Crónica con el personal de TV11.


Todo al mismo tiempo que médicos que van a hospitales COVID se quedaron esperando su inoculación, lo mismo que quienes hacen la limpieza de esos nosocomios o labores en oficinas en esas mismas instalaciones. De los médicos que se atrevieron a ampararse porque consideraron que sus derechos estaba siendo menos respetados que los de otros, ni hablar: inmorales, se les llamó desde Presidencia.


Las motivaciones para un regreso a clases apresurado no quedan claras desde el punto de vista académico, aunque es evidente que sí contribuirá a reactivar la economía y cierta normalidad (la nueva, se dice), en los primeros años de nuestra dura convivencia con el COVID.


En el caso de la UNAM, el padrón de personal, que incluye a profesores y personal de apoyo administrativo, se creó desde mediados de abril. Cruzarlo contra las edades y la vacunación registrada vía CURP hubiese dado una idea precisa del número de personas a vacunar, pero la premura provocó que el proceso de realizara sin ese análisis.


De igual forma, tanto en el sector superior como en el básico, no hubo análisis sobre exposición o riesgo, lo análogo a las “líneas” de combate al COVID en hospitales.


Cosas de la suerte en los bolos de vacunas



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