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Los asiáticos fueron una influencia fundamental para el desarrollo de la cultura de los olmecas

María Esther Beltrán Martínez

El investigador mexicano y especialista en Historia del Arte, Cuauhtémoc Sánchez Osio, afirmó que después de un profundo análisis y ordenamiento de información cartográfica, bibliográfica y arqueológica sobre el poblamiento del continente americano, mucha de ella con miles de años de antigüedad, es factible concluir que pobladores de Asia se aventuraron por el Océano Pacifico hasta tierras americanas, a las que, en su momento, identificaban como Fusang.


Por lo que asegura el especialista que los asiáticos llegaron a América hace 3 mil años y aceleraron el desarrollo de los olmecas. Y hace un llamado a la comunidad académica de México a investigar el tema, por lo que solicita a la Secretaría de Educación Pública analizar este tema para integrarlo en sus planes de estudio.


Sánchez Osio en su presentación realizada en la Ciudad de México describió ante representantes de medios de comunicación algunos de los principales documentos históricos y mapas elaborados por europeos, árabes y asiáticos, previos a la llegada de Cristóbal Colón, que hacen referencia a tierras de lo que posteriormente se vino a llamar “Nuevo Mundo”.


El experto ha revisado más de 20 mapas que brindan referencias de tierras que los europeos vinieron a “descubrir” casi 2500 años después de los asiáticos.


Explicó que en el año 1048 antes de cristo Di Xin, rey de la Dinastía Shang, fue retado por su vasallo Wu en la llamada batalla de Muye, con el apoyo de combatientes y esclavos desertores,

quienes vencieron al rey dando origen a la nueva Dinastía Zhou.


“Los clanes sobrevivientes de la Dinastía Shang se dispersaron a lo largo del continente asiático, pero, algunos huyeron por barco desde la costa sureste de China hacia el Este y nunca más se supo de ellos. De esta manera quedó registrada en la historia la llamada “Primera Gran Migración”, con navegantes que se pudieron detener, algunos en Corea, mientras otros siguieron las corrientes marítimas hacia el muy Lejano Oriente (Fusang), con la muy sólida probabilidad de que hayan tocado tierra en las costas mexicanas”.


Agregó que justo en el tiempo en que cae la dinastía Shang, entre un grupo de pobladores florece en Mesoamérica la llamada cultura Olmeca, de la cual no se tiene registro de avance gradual en su desarrollo. “El gran salto coincidió justo al mismo tiempo del ocaso de la Dinastía Shang y la Primera Gran Migración de Asia hacia el Este.


“Existe sobrada evidencia en la escultura Olmeca de la presencia asiática en cientos de figuras, así como también de diversas otras razas. Esto podría explicar, por ejemplo, los perceptibles rasgos africanos de las cabezas colosales olmecas. Existe evidencia histórica de que los chinos contaban con el apoyo de personajes africanos, probablemente de Madagascar, como guardianes y guerreros en sus embarcaciones”.


Sánchez Osio hizo también una serie de comparaciones arqueológicas, lingüísticas, artísticas, mitológicas, genéticas y de simbología, entre otras, que demuestran la evidente influencia milenaria de Asia en las culturas americanas como el caso de la olmeca y la maya en México, o la Tihuacana en los países Andinos.


El experto esbozó, también, una segunda migración asiática, la cual muy probablemente llegó a América en el ocaso del imperio de Qin Shi Huang, quien unificó China, dándole su nombre, e inició la construcción de su famosa muralla poco más de 200 años antes de cristo.


Este emperador ordenó una expedición hacia Fusang en búsqueda de la pócima para la vida eterna, describiendo esta tierra a 20 mil Li de distancia, la cual fue organizada por Xu Fu, y de la cual no se sabe si se quedó en Japón o llegó a Fusang, ya que el navegante Xu Fu nunca regresó.


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