¿Porqué falló la política social de AMLO ante la pandemia?

Por Omar Garfias

El incremento de la pobreza a nivel nacional era evitable. Con pandemia, según información de la Comisión Económica para América Latina de la ONU, en Brasil la extrema pobreza cayó de 5.5 por ciento a 1.4 por ciento y en Panamá registró una disminución de 6.6 por ciento a 6.4 por ciento debido a los programas especiales que desarrollaron sus gobiernos para enfrentar la crisis económica provocada por la COVID-19.


En México mismo, mientras a nivel nacional la pobreza creció dos puntos porcentuales, en Nayarit, Colima, Zacatecas, Sinaloa y Oaxaca, la pobreza disminuyó más de 2.5 puntos.


Hay fallas de la política social del presidente López Obrador que le quitaron eficacia para evitar que 3 millones 800 mil personas cayeran en la pobreza.


Tenemos la mayor cantidad de personas en situación de pobreza de toda la historia del país: 55.7 millones. La carencia que más creció fue la falta de acceso a los servicios de salud.


Dicho por la propia gente al INEGI, 15 millones de mexicanos dejaron de tener Seguro Popular pero no los atiende el INSABI.


El discurso presidencial fue muy dulce, tendríamos atención y medicinas gratuitamente para todos. Sin embargo, el presupuesto fue el mismo que antes y la cobertura bajó.


Por otra parte, mal focalizados, los programas sociales del gobierno federal no están llegando a los más pobres.


Según las respuestas de la población al INEGI, en 2018 el 34 por ciento de las personas que vivían en pobreza extrema no recibían ningún apoyo gubernamental. Esa cantidad subió, en 2020, a 57 por ciento.


Por ejemplo, el programa Prospera fue sustituido por los programas de becas “Benito Juárez”. Para el nivel medio superior se eliminó el requisito de estar en situación de pobreza, el resultado fue que las cantidades que recibieron los más pobres en 2020, disminuyeron 63 por ciento respecto a 2018 y las cantidades que recibieron los más ricos crecieron 380 por ciento.


“Los del PRI les daban a los que no necesitan”. Me dice Don Arnulfo. Le informo que en este gobierno eso ya no es una irregularidad denunciable que los cambios en las reglas de operación lo permiten y lo promueven.


La Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares muestra que solo el 32  por ciento de la población en situación de pobreza recibía programas sociales, muy lejos del 95 por ciento que asegura López Obrador.


Lo anterior deja evidencia que el Censo Bienestar y el trabajo de los Servidores de la Nación no han tenido como prioridad llegar a los más pobres.


Finalmente, ante la pandemia el gobierno federal no creó programas especiales, por ejemplo, para ayudar a quienes perdían sus fuentes de ingreso.


El organismo del gobierno federal, CONEVAL evaluó las medidas dadas a conocer por el presidente López Obrador el 23 de abril de 2020 y señaló en la página 17 de su estudio:


“Ninguno de los programas se dirige explícitamente a la población en situación de pobreza, de acuerdo con la medición del CONEVAL, aunque podría coincidir con la priorización territorial aplicada por varios de los programas.”


“Hasta el momento ninguna acción está dirigida a la población que perdió su empleo a raíz de la emergencia sanitaria.”


“Algunas de las medidas anunciadas por el Gobierno Federal, podrían ser insuficientes para llegar a toda la población que se verá afectada.”


CONEVAL publicó eso en mayo del 2020. Le advirtió a tiempo al presidente.


El gobierno federal decidió no crear nuevos programas sociales para atender esta nueva realidad de los más pobres del país.


Tampoco destinó más recursos a los programas ya establecidos, solo adelantó la entrega.


Ocupamos el lugar 159 de una lista de 167 países por cantidad de presupuesto social destinado a enfrentar la crisis de la pandemia, de acuerdo a un estudio elaborado por el FMI.


La prioridad del gobierno federal es no endeudarse, mantener el equilibrio fiscal y fortalecer financieramente a PEMEX.

Como hacían los gobiernos de antes.


Don Arnulfo me explica: “a mis niños no les tocó beca en la primaria (…) ¿a la hija de mi patrón? Si, supe que le dieron beca en el CEBETIS.” ¿Está contento con el presidente? le pregunto. “Pues ya nos dijo que está preocupado por nosotros y eso pues es una esperanza, como quiera que sea oiga y uno también vive, como luego decimos, de esas ilusiones, esperanzas. Yo tengo mucho miedo de no volver a encontrar trabajo bueno como el que tenía antes. Mi esperanza es que esta chamba de ahorita solo sea por este rato”.


La pandemia no es pretexto para que subiera la pobreza, la pandemia era la razón para que el INSABI funcionara bien, para asegurarse de que los recursos llegaran a quienes más lo necesitaban, para incrementar los presupuestos sociales y para implementar programas especiales para los más afectados social y económicamente.


Debieron hacerlo para, por lo menos, corresponder a la esperanza que tiene la gente.


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