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¡Qué hay de nuevo… Viejo!

Noches de insomnio

Por Araceli Mendoza




Con todo lo que estamos viviendo, un buen colchón no es suficiente para dormir bien. ¿O tal vez será la almohada? La situación es terrible. Las estaciones del año pasan -con frío, el peso de las cobijas; cuando hace calor, la incomodidad, y la lluvia, en lugar de tranquilizarme, no lo consigo-. El resultado: noches de insomnio.


No se trata de una obra de teatro, aunque para muchos sí es una muy mala puesta en escena. La noche se hace eterna y, por la mañana, entra ese sueño justo donde se encuentra la comodidad de la almohada y el colchón abraza ese sopor anestésico.


Con toda la problemática actual, conciliar el sueño o permanecer dormido por más tiempo es un problema más. El estrés, el aislamiento y la reducción de la actividad física no son buenos para el sueño. La mayoría estaba acostumbrada a una rutina diaria y, sobre todo, a salir, a convivir con las personas con las que se tenía una comunicación diaria.


Los problemas originados por no tener un buen descanso físico a través del sueño, tiene consecuencias de salud como la diabetes, obesidad y alta presión arterial, así como otras son el déficit de atención y la disminución en el tiempo de reacción, que se ven comprometidas, además de que el estado de ánimo decae.


Las clínicas del sueño no pueden solucionar nada en las circunstancias actuales.


Los adultos duermen entre siete y nueve horas por noche. Les daré algunas sugerencias:

+ Despertarse a una hora habitual, incluso los fines de semana.


Tener luz natural brillante en la mañana tan pronto como se pueda. Las aves cantan desde temprano, la luz indica a tu cuerpo que es hora de despertar y suprime la melatonina, que promueve el sueño. En ciertos países la luz es muy escasa por el clima, por lo que especialistas sugieren lámparas de luz o viso de espectro completo entre 30 a 60 minutos.


Las recomendaciones ahí están, pero la situación es otra.


Apagar el cerebro pandémico es complicado, pero tendríamos que estar con horarios de comidas a la misma hora; convertir al ejercicio en nuestro mejor aliado; ayudar a solidificar el reloj del cuerpo, lo que ayudará a dormir.


Se han perdido los límites de la hora en que voy a trabajar, en que salgo del trabajo y de cuando estoy con la familia. El cerebro está ahora muchas más horas encendido. Quienes hacen “home office”, no se mueven lo suficiente durante el día. En la oficina había movimiento y comunicación entre los compañeros, ocurrencias, comidas, pastel de cumpleaños, etc.


El cerebro y el cuerpo necesitan distinguir claramente entre días activos y noches inactivas, para dormir mejor.


Hacer ejercicio por la mañana puede aumentar el estado de alerta durante el día. Si lo hace más tarde, hágalo entre cuatro y seis horas antes de acostarse, ya que al elevar la temperatura corporal, se puede trastocar el buen dormir.


Evita la cafeína y los chocolates. Si tomas una copa de vino en la cena, es posible que haya problemas para conciliar el sueño.


El aislamiento de la pandemia ha pasado factura a muchos y eso no ayuda a la hora de dormir. Las preocupaciones dan vuelta en la cabeza; las listas de tareas pendientes y otros pensamientos persistentes son enemigos del sueño.


Es terrible para muchos no poder dormir porque desconocen si tendrán trabajo al día siguiente; si habrá asalto en la combi; si hay que levantarse temprano para ir a las prueba de COVID-19; si tenemos que cambiarnos de casa; si el negocio no va tan bien; cómo pagar a quienes nos cobran derecho de piso; los hijos adolescentes sin poder regresar a la escuela…


Ese panorama, desde luego, no es fácil de manejar, pero en la noche no trates de arreglar nada, porque las oficinas, las escuelas, todo está cerrado. Tu tranquilidad, tu salud, valen mucho.

Habrá que hacer cambios por el beneficio de todos los integrantes de la familia y hacerlos partícipes de las situaciones actuales, ya que el apoyo y la unión darán mejores resultados.

Estoy convencida de que las situaciones complicadas dan beneficios a futuro. Son retos muy difíciles, pero que dejan crecimiento.


Hoy la mayor riqueza es la SALUD. Procura vacunarte y usar adecuadamente el cubrebocas. No asistas a lugares concurridos, pero si no lo puedes evitar, cuídate del ómicron y de la terrible delincuencia.


quehaydenuevoviejo760@yahoo.com.mx



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