Se exponen principales obras de Julio González en el Centre Pompidou Málaga.

Por María Esther Beltrán Martínez

Fotos: J. Carlos Santana

Málaga, España.- El Centre Pompidou Málaga presenta la exposición Julio González (Barcelona, 1876; Arcueil, 1942), muestra que repasa en más de medio centenar de piezas artísticas (33 dibujos y 18 esculturas) las primeras obras realizadas por el artista español en París, pasando por los hierros forjados que ocuparon gran parte de su producción artística en la década de 1930 hasta sus últimos autorretratos.


“Julio González es el escultor de la dolorosa condición humana, las máscaras de metal que gritan o se ensimisman. La poética surreal, el riesgo en el juego con el espacio y el volumen, constituyen un resumen de la obra que se muestra en esta exposición, de una figura capital del arte internacional del siglo XX” explica José María Luna Aguilar en el catálogo ex profeso para la exposición.


Agrega que pocos como él supieron mantenerse en equilibrio entre la abstracción y la figuración. El aire artesanal de sus primeras obras, que preceden a su formación como soldador en la industria automovilística, significa un retorno a la autenticidad, una renuncia a las evocaciones evanescentes e idealistas del modernismo de su juventud.


“Es el hombre frente a la materia, su interacción y el conflicto entre ambos, el que determina la plenitud del artista. Convertido en una de las figuras icónicas del arte moderno, González se verá profundamente afectado por la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. Piezas como las que componen el ciclo realista de las Montserrat, una de las cuales se expuso en el Pabellón español de la Exposición Internacional de París de 1937, se introducen ya en la experiencia de la Francia invadida y suponen un potentísimo equivalente tridimensional al Guernica de Picasso -con quien cultivó amistad y compartió saberes y experiencias de su trabajo escultórico con el metal- de una expresividad insoportable, que nos confronta con el vacío.


Menos conocidos por el gran público, pero de dimensión y magnitud sobresaliente, son sus dibujos, de los cuales el Centre Pompidou guarda una bien nutrida representación, y aquí se expone, en conexión con las esculturas, una importante selección. Nunca la emoción, la conmoción, ha sido tan intensa como en la obra de este gigante humilde, nacido en una familia de orfebres, en cuyo taller trabajó; que primero fue modernista para devenir después en cubista”.


La curaduría estuvo a cargo de Brigitte Leal, directora adjunta del Museo Nacional de Arte Moderno de París, quien explica que las piezas artísticas que componen esta muestra provienen del Museo Nacional de Arte Moderno, que custodia las donaciones y legados de su hija, Roberta González (París, 1909; Neufmontiers, 1976), realizadas entre 1953 y 1978.


La exposición está dividida en seis secciones: Primeras obras. Máscaras de metal repujado; Relieves recortados. Primeras esculturas en hierro; El artista del vacío; El ángel, el insecto, la bailarina; La obra metamórfica y Últimos autorretratos.


En este viaje por la trayectoria de Julio González se podrán ver las principales etapas de su vida, dedicada principalmente a la orfebrería: los desnudos clasicistas y retratos figurativos en cobre de las primeras décadas del siglo XX; los relieves tallados y las primeras esculturas en hierro forjado y soldado. En los años 30 sus trabajos se materializan y profundizan en el concepto de dibujo en el espacio, que se aprecian de una forma más notable durante su colaboración con Picasso entre 1928 y 1932.


La muestra expone los dibujos y bocetos preparatorios, que permiten valorar el proceso técnico y la diversidad de esculturas metálicas lineales, como Mujer con el cesto, de 1934, o El ángel, El insecto y la bailarina, de 1935. Y apreciar el dinamismo de las figuras metamórficas de finales de la década de 1930. Esta exposición también recoge el primer autorretrato al pastel realizado entre 1914 y 1918; los últimos lienzos de este tipo dibujados o grabados dan testimonio de la estética y fuerte personalidad del hombre que se considera el padre de la escultura en hierro del siglo pasado.


Sin duda alguna esta muestra da a conocer a este pintor español. Y para este verano es una buena opción de disfrutar del arte en uno de los grandes recintos de la ciudad de los museos, Málaga.

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