Un paraíso perdido

Por Araceli Mendoza

Las campañas terminaron y el regreso a clases presenciales inició, con nuevas situaciones: los niños, tal vez con miedo, y los padres de familia tuvieron que firmar un documento para deslindar de cualquier responsabilidad a la escuela. Los maestros tampoco la tienen fácil: trabajarán hasta donde sus fuerzas y su empeño se los permitan para mantener a los alumnos en una sana distancia.


Desde luego, este regreso a clases tendrá que ajustarse con el tiempo y de acuerdo con los sucesos que se presenten, pero considero que la educación tendrá que ser modificada para lograr un desempeño óptimo, eficaz y no tan tradicional.


Tener puesto el cubrebocas no es sencillo para los profesores, y mucho menos para la niñez, durante un horario corrido. Primero deberán batallar con el calor y la sudoración que provocará en sus rostros; después, en unos meses, llegará la temporada de frío, y será común ver a la niñez con gripa, sobre todo porque su inmunidad está disminuida, ¿Cómo harán frente a los estornudos y el flujo nasal con el cubrebocas? ¡Será complicado!


En el siglo pasado, en la secundaria te daban clases de mecanografía, costura y, en el caso de los niños, electricidad, carpintería y algún otro oficio. Pero los oficios fueron a menos y las familias quisieron ver a los hijos en las licenciaturas, aunque muchos terminaron como taxistas.

Sin embargo, la mecanografía tuvo su gran reconocimiento con la computadora. Quienes no subestimaron los oficios siguen agradecidos porque forman parte de la vida diaria. Tener un oficio te permite generar un ingreso propio, y si lo haces con profesionalismo, tendrás una muy buena cartera de clientes.


En países como los Estados Unidos, los servicios de un carpintero, plomero, electricista son muy cotizados, y de ahí su cultura del “hágalo usted mismo”, porque todo lo relacionado con mano de obra tiene un gran costo.


También México regresa a su “normalidad” con nuevos funcionarios que ganaron la contienda electoral en diferentes localidades, quienes estarán en la mira de todos los votantes. Lo de hoy es generar empleos, porque veo cómo los empresarios o inversionistas no generaron empleos en las distintas alcaldías o localidades. Ellos hacen centros comerciales, tiendas de autoservicio, desarrollos inmobiliarios, con permisos otorgados por el gobierno a través de las direcciones de Desarrollo Urbano de cada localidad.


Quienes laboran en esos lugares tal vez estén contratados por “outsourcing”, sin prestaciones de ley. Los centros comerciales, que te invitan a caminar con tu familia los días de descanso y a dejar tu dinero en las tiendas que contienen, además de pagar un estacionamiento, propiedad del centro comercial, en donde recibe dinero en efectivo que ignoramos si lo registra el SAT.


Estos lugares te quitan tu dinero: te ofrecen ofertas y las tarjetas de crédito también están presentes, dejas tu dinero y adquieres una deuda.


Los supermercados han hecho desaparecer el pequeño comercio y los mercados de la colonia, donde interactuabas con el carnicero, el abarrotero o el frutero.


Estos comerciantes resintieron terriblemente el año 2020, pero los centros comerciales y las tiendas de autoservicio no, porque la gente desechó sus temores y comenzó a comprar por la Internet. Hoy muchos locales han sido desocupados por falta de ventas, y en los centros comerciales se vaciaron las “islas”, localizadas en los pasillos.


En la Ciudad de México hay 64 “malls” o centros comerciales, donde alrededor de 760 empresas dejaron de rentar locales. Algunos centros comerciales están cerca de zonas marginadas, lo cual muchas veces genera una sensación de desigualdad entre la población.


En la Zona Metropolitana hay un centro comercial que llamó mi atención: se localiza en Atizapán y se vislumbra por todos lados, pero frente a él hay calles sin pavimentar en una zona en pobreza extrema.


Hay un paraíso cercano, que los gobiernos municipales y estatales dan por perdido: el Lago de Guadalupe, un cuerpo de agua que ha tenido severos problemas con el lirio, a pesar de que los vecinos han hecho labores de limpieza. Desde la carretera es terrible ver las condiciones de olvido que vive el lago.


Aquí podría emplearse a personas de la zona: limpiar toda la zona, no sólo el lago; hacer mejores accesos; construir embarcaderos, alquilar lanchas… De verdad necesitamos ayudar a la población, y la forma no es hacerla ir a consumir en los centros comerciales y caminar sin ton ni son en ellos.


Después de un año tan difícil, hay muchas personas desempleadas, jóvenes que han desertado de las escuelas por falta de recursos de la familia. Tras la pandemia, debemos reactivar la creatividad y la economía. “No les des el pescado, mejor enséñales a pescar”.


El lago de Guadalupe fue un gran atractivo para miles de patos, garzas y pelícanos, sobre todo en invierno, y para visitantes amantes de la vida silvestre que albergaba el Santuario de agua y forestal presa de Guadalupe, conocido como el Lago de Guadalupe, ahora convertido en el colector de aguas negras más grande del Valle de México, con basura apilada a sus alrededores, olores fétidos, peces y patos muertos.

El Lago de Guadalupe tiene mil 740 hectáreas, incluidas la zona forestal, cañadas y ríos que lo bordean. La presa alcanza, en temporada de lluvias, un espejo de 450 hectáreas y almacena hasta 66 millones de metros cúbicos.


Durante el año cientos de visitantes son atraídos por la vida silvestre y el espejo, el cual oculta una gran plasta de lodos y descargas residuales por falta de drenajes, ya que los gobiernos no han atendido esta terrible situación ambiental, pero siguen otorgando permisos para desarrollos inmobiliarios o centros comerciales.


A la cuenca llegan más de 14 millones de metros cúbicos de aguas residuales al año, pero en 2019 se sumaron las enfermedades que mataron a más de 500 patos, sus principales habitantes.


Pese a que el 13 de octubre de 2004 el gobierno del Estado de México decretó la creación del “Parque estatal santuario forestal y del agua presa de Guadalupe”, la declaratoria no ha frenado la devastación de la reserva ecológica. Se estima que la población de peces está en vías de extinción y, en consecuencia, la arribazón de aves migratorias se ha reducido al mínimo.


A principios de diciembre comenzaron a morir patos, y ya suman alrededor de 500. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México indagan las causas y buscan algún tipo de bacteria que hubiera provocado la muerte de los plumíferos.


El director de Medio Ambiente municipal, Gabriel Saavedra Ramírez, informó que estudios del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) advierten la presencia de enfermedades contagiosas, como fiebre aviar y Newcastle, sin efectos en los humanos, que acaban con los patos del lago.


Al parecer no fue escuchado por ninguna autoridad para salvaguardar la situación ambiental que prevalece, un problema alarmante.


Roberto Espinosa, de la asociación ecologista Aquabiospera e ingeniero químico especializado en estudios de agua, señaló que autoridades federales, estatales y municipales -–por más de tres décadas y con todo tipo de estudios aportados por instituciones especializadas en la materia, no terminan de entender que el mayor problema de la reserva ecológica es la descarga de aguas negras al estanque.


Refirió que estudios de la UNAM y los que él mismo ha elaborado advierten del alto grado de contaminación del lago, con presencia de amoniaco (orina), materia orgánica (heces fecales) y bacterias, así como ausencia de oxígeno, condiciones que ponen a la presa al bordo de la eutrofización (enriquecimiento excesivo en nutrientes que deriva en la aparición de algas).


Explicó que, por su posición geográfica, el lago recibe descargas de los ríos San Idelfonso, Xinté y San Javier, que en su origen son afluentes de aguas cristalinas, pero al cruzar los municipios de Nicolás Romero, Cuautitlán Izcalli y Atizapán de Zaragoza, reciben aguas negras y se convierten en cloacas al aire libre.


Ricardo Núñez Ayala, alcalde de Cuautitlán Izcalli, ratificó que una de las principales fuentes de contaminación son las aguas residuales provenientes de los municipios aledaños, que están fuera de control, e insistió en que una solución será construir sistemas de drenaje, concluir dos colectores marginales, una planta tratadora y una potabilizadora.


Seguramente ninguna de estas obras fue mencionada por el candidato ganador.


¿Dónde están los que pueden transformar el Lago de Guadalupe, olvidado por décadas, al igual que la población vecinal? Espero que a los nuevos dirigentes políticos les interese el medio ambiente, o seguirán las personas sin empleo, respirando los malos olores de la zona, porque a los gobernantes no les importa mejorar las localidades. No ven, no sienten y no les interesa el beneficio de todos, con lo cual podrían aportar mucho a la regeneración del tejido social.


Ante lo vivido con la pandemia, se podrían generar muchos empleos y engrandecer este lugar olvidado.


Empresario: ¡no más concreto, más naturaleza; pongan más atención en el medio ambiente! La crisis climática es lo de hoy y hay que apostar por cambiar.



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